Ascendencia paterna de Antonio Maceo (parte II) Imprimir
Sábado, 04 de Noviembre de 2006 09:47

EL ABUELO, JOSÉ ANTONIO MUCHULI

Entre septiembre de 1822 y junio de 1823, José Antonio Muchuli hace cuatro operaciones económicas de venta: la primera de la negra Manuela, casta brúcamo, como de 20 años con un hijo llamado Eusebio de dos años por $440; la segunda, la de un colgadizo en la calle de la Providencia en cantidad de $600;14 y la tercera y última la del negro Andrés, de nación vivi, como de 30 años por $250. Por estas transacciones podemos saber que el pardo libre José Antonio Muchuli no sabía firmar, pero gozaba de algunos bienes, quizás heredados recientemente de algún familiar.15 No dudamos que el abuelo de los Maceo se haya entusiasmado con la Real Cédula de 1818 que daba derecho de propiedad privada a los usufructuarios del suelo y adquiriera la finca de Arroyo Chote, donde parece haber vivido Marcos en su pubertad; de lo que sí estamos seguros, es que su condición estamental de pardo libre quedó sellada en una sociedad, cada vez más rígida, en virtud de las múltiples entradas de bozales y por el fomento vertiginoso de la plantación esclavista.

José Antonio Muchuli contaría alrededor de sesenta años cuando reclamó el licenciamiento de su hijo Marcos Maceo: primero, en 1833 al capitán general Mariano Ricafort, y dos años después, al sucesor Miguel Tacón y Rosique porque se halla “en una avanzada edad sin otro apoyo ni auxilio que su trabajo personal, y no pudiendo ya verificarlo por su decadencia”; porque, como su hijo ha cumplido con el compromiso de reclutamiento, necesita que lo ayude en el trabajo.16 Hasta aquí lo que conocemos de la vida del abuelo de Antonio Maceo y Grajales, este conservó el apellido de su abuela, y no el de su abuelo José Antonio Muchuli, como ya explicábamos, debido a las estrictas reglas de casta y porque nunca hizo legítimo reconocimiento de su hijo. En Cuba, solía hablarse comúnmente de “mejoramiento de la raza”, consistía en el blanqueamiento de las familias mediante los enlaces matrimoniales reiterados de negros o mulatos con blancos, y es común que olvidemos que también se producía el hecho inverso de blancos con negros, y por su color, la descendencia permanecía dentro de los estrictos límites que a pardos, negros y mulatos libres imponía la oligarquía criolla blanca.

LA CASA DE PROVIDENCIA 90

En la casa número 90 de la calle Providencia —próxima al Provisional y tránsito obligado de cabildos negros— vivía la familia de Juana Bautista Hernández, aquella que debió haber sido la esclava de la familia Muchuli-Hernández. Todo apunta a que aquella morena se hizo cargo del pequeño Marcos de cinco años, cuando Clara María Maceo murió en 1813. Contemporánea con aquel era María de los Ángeles, la hija mayor de Juana Bautista, que nació en octubre de 1811.17 En los años subsiguientes, las relaciones con la negra esclava se estrecharían, mientras los Muchuli —que lograron blanquear— lo desconocían por sobrino y pariente cercano.18 Juana Bautista tuvo cuatro hijos naturales con José Amelo.19 Al menos, los tres primeros sabemos que nacieron esclavos como la madre, cuyo dueño fue don Miguel Hernández. El padre, primero los reconoció en su testamento, y luego los legitimó tras su matrimonio entre 1834-1839 con la madre, esta sería albacea de todos sus bienes en primer lugar, y su hija mayor María de los Ángeles, en segundo. En el testamento del libre de color José Amelo, dice que posee una atarazana en la calle de la Providencia y otra en la de Rastro.20 La primera vivienda —Providencia No. 90— con su solar, son los que Juana Bautista Hernández y sus hijos María de los Ángeles, José Norberto y Eulogio Amelo venden a Marcos Maceo el 29 de agosto de 1857 por 1 300 pesos.21

En la segunda mitad del siglo XIX, es de María de los Ángeles Amelo que Mariana Grajales recibe la casa de Providencia 90 baja, la que con los cambios de numeración pasó a ser de Los Maceo 16 baja.22 Queda finalmente esclarecido por qué la madre de los Maceo recuperó en 1878 la casa embargada, ya que había sido adquirida por Marcos.23 Al margen del propio asiento de venta de la atarazana, aparece otro de entrega de copia de dicha escritura a Dominga Maceo y Grajales, hija del comprador, fechado el 3 de agosto de 1929.24

Tenemos casi la certeza de que la madrina, cuyo nombre aparece asentado en la partida de bautismo de Antonio Maceo como Salomé Hernández no es otra que M. A. Amelo Hernández, por un error del párroco al escribirse la partida, otro tanto sucedería cuando su fallecimiento.25 Estamos convencidos de que, Juana Bautista Hernández, murió a los 85 años de edad en 1875,26 y su hija mayor María de los Angeles Amelo, fallecida soltera en abril de 1896 con 84 años, desempeñaron un papel importante en la vida de la familia Maceo-Grajales, por relaciones surgidas a través de José Antonio Muchuli y luego con su hijo Marcos Maceo. Esta es la causa que puede explicar el nacimiento de Antonio en la casa de Providencia No. 90 (la de los Maceo, No. 16), aunque la misma no sería comprada por Marcos sino hasta 1857.

Última actualización el Lunes, 22 de Octubre de 2007 14:57