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Ascendencia paterna de Antonio Maceo PDF Imprimir E-mail
Sábado, 04 de Noviembre de 2006 09:46

(Este artículo fue publicado originalmente en el No. 35 de la Revista Del Caribe) Mucho se ha debatido en torno al padre de Antonio Maceo, en particular desde que, en esta misma revista Del Caribe, publicamos el artículo “El padre de Antonio Maceo: ¿venezolano?”, posteriormente ampliamos la información en el libro Visión múltiple de Antonio Maceo del que fui coordinadora, autora del trabajo “El santiaguero, Marcos Maceo” y coautora de “Ascensio Asencio, un padrino común”.1

 

Consideramos concluyente la partida de bautismo de Marcos Maceo que aparece en la iglesia de Santo Tomás y en la que se halla inscrito como hijo natural de Clara María Maceo en mayo de 1808. 

Según las reglas de la colonia, la madre soltera inscribía al niño con su apellido, de manera que era de todo punto imposible conocer el nombre del padre de Marcos, abuelo paterno de Antonio Maceo, a menos que él mismo declarara su paternidad, mediante documento, porque las leyes impedían que bautizara con su apellido al hijo natural o extramatrimonial, aunque este fuera concebido entre personas del mismo estamento. Muchas veces dos personas de una misma etnia no contraían nupcias por ser de diferente clase social o, simplemente, porque no tenían recursos para los gastos que ello acarreaba. Respecto a la identidad de Marcos Maceo, habían quedado algunos puntos oscuros tales como: el enigma de quién era su padre, cómo había adquirido el conocimiento de las armas, o si tuvo alguna participación antes de 1868 en el bregar político de Santiago de Cuba.

LA FAMILIA MUCHULI-HERNÁNDEZ
Habíamos perdido toda esperanza de despejar estas incógnitas, cuando en nuestra visita al Archivo General de Indias, entre septiembre y octubre del 2000, mientras revisábamos una documentación militar para el estudio del levantamiento constitucional de Manuel Lorenzo en Santiago de Cuba de 1836, tropezamos con un expediente que por fuera decía: Marcos Macedo. Cual no sería nuestra alegría al leer dichos documentos, pues comprobamos que había una carta en la que se solicitaba el licenciamiento de Marcos como soldado del cuerpo al que pertenecía y que firmaba su padre, José Muchuli. Escribía argumentando la edad y la necesidad de ayuda que su hijo podía darle. Nuestro hallazgo era justamente aquel documento excepcional, que nunca buscamos, porque suponíamos imposible que existiera. Por su importancia, lo reproducimos íntegramente:

Excelentísimo Señor Capitán General
Jose Muchuli soldado retirado de Milicias, con el fuero criminal, a V.E. con el mas profundo respeto expone: Que al fin del mes de Julio del año de 1834 ocurrido a V.E. manifestándole haber servido á S.M. el espacio de mas de treinta y seis años; hallándose en el día en una avanzada edad sin otro apoyo ni auxilio que su trabajo personal, y no pudiendo ya verificarlo por su decadencia, se halla en el preciso caso de manifestar a V.E., que en el año de 1826 sentó plaza en el Batallón Infantería Provisional que guarnece esta Plaza, su hijo llamado Marcos Macedo que se halla en el día de soldado en la Compañía de Granaderos por el tiempo de ocho años, los que cumplió el día veinte y dos de Diciembre: del año de 834 pasado, con toda la honradez y delicadeza que le es compatible a un vasallo fiel, y que sirve en la honrosa carrera de las armas que tanto le caracterizan, pues no ha dado lugar a la menor nota; estas razones Excelentísimo Señor de hallarse cumplido mi citado hijo, y los achaques de una edad avanzada como la que padezco, le hacen elevar sus clamores a el benigno corazón de V.E., para que se sirva mandar se le expida su licencia absoluta a su citado hijo Marcos, a fin de que acompañándolo, pueda lograr tener a su lado quien le ayude en los últimos restos de sus días. Por tanto.
A V.E. rendidamente suplico que por un rasgo de la benignidad de su corazón se sirva acceder a su solicitud, por ser gracia que no duda alcanzar de la justicia que V.E. tan acertadamente distribuye a sus súbditos. Cuba y Noviembre 26 de 1835
Excelentísimo Señor.
José Muchuli


A nuestro regreso, iniciamos la búsqueda entre los protocolos notariales de Santiago de Cuba de José Muchuli (o Muchuly), que entonces ya sabíamos abuelo paterno de Antonio Maceo, encontramos tres asientos en los protocolos.2 Después, seguimos trabajando en las iglesias de Santo Tomás, en la Catedral, y en el propio Archivo Histórico Provincial de esta ciudad.

Las pesquisas han arrojado claridad meridiana respecto a la ascendencia paterna de Antonio Maceo en territorio de la isla de Cuba. Los bisabuelos de Antonio Maceo eran Miguel Muchuli3 nacido en Valencia, España, casado con la parda libre Teresa Hernández, tuvieron cuatro hijos: Esteban, José Antonio, María Dolores y Olaya. Es muy probable que el matrimonio se haya efectuado fuera de Santiago de Cuba a finales de los años de la década de 1760, el nacimiento de sus hijos debió producirse entre esta y la siguiente década.

Miguel Muchuli en su testamento de 18024 se toma extraordinario cuidado al insistir en el carácter legítimo de su matrimonio, como también el legítimo nacimiento de sus hijos. Y es porque se trata de un matrimonio entre personas de diferente origen étnico. Hasta la medianía del siglo XVIII, sabemos que estos enlaces eran frecuentes y admitidos por la Iglesia, sin grandes reparos. A comienzos del siglo XIX, ya eran tratados de excepción y, por lo general, considerados totalmente ilegales; de tal manera que, hasta los sacerdotes que los favorecían podían ser penados. En la colonia, las leyes metropolitanas prohibían expresamente estas uniones.

El otorgante —es probable que pidiera dispensa— aseguraba no haber aportado nada absolutamente, tampoco su esposa Teresa, al casamiento. Durante el matrimonio adquirió el colgadizo en que vivía con el solar5 y cuatro esclavas: María del Carmen con dos hijas (María Vicenta y Juana Antonia) y Juana Bautista (pudo tener alrededor de unos 13 años). Dice poseer una estancia en tierras del tesorero administrador de la Real Hacienda, don Francisco Salazar al que pagaba cinco pesos anuales de arrendamiento.

El tronco originario de la familia Muchuli en Cuba era pues, un dependiente o agregado que tal vez llegó a sus costas como soldado o de marinero en alguna embarcación, y se quedó. Parece saber escribir y leer, al menos firma su testamento. Era un hombre piadoso y pide ser enterrado con cruz alta en la Catedral. Deducimos inteligencia en la manera que redactó el legado, para evitar que los cortos bienes de la familia se agotaran en pleitos y demandas legales, pide reparto extrajudicial y nombra contadores a don Miguel Giró y don Francisco Antonio Romero, este último esposo de su hija María Dolores.6

Olaya se casó, años después que su hermana, con don Diego Barata Hernández.7 De albaceas testamentarios, Miguel dejó a su esposa y a su hijo mayor Esteban, en tanto alega minoría de 25 años de José Antonio para mantenerlo bajo la tutela de su madre. Si sus dos hermanas se habían casado con blancos, Esteban también se casó con una mujer blanca, doña Mónica Bernal. Heredó de sus padres, en particular, el colgadizo de la calle de San Isidro (luego San Germán, No. 94)8 y la estancia arrendada de Zacatecas,9 las esclavas parece que quedaron como legado de la madre.

A pesar de los esfuerzos para que su progenie ascendiera en la escala de valores estamentales, Miguel Muchuli no logró los mejores resultados. Apenas un año después de su deceso, en el documento en que la esposa, Teresa Hernández, la bisabuela de Antonio Maceo, da libertad, para cuando se produjera su fallecimiento, a la negrita de cuatro años María Vicenta, nacida en su casa, no se menciona su viudez, pero se subraya que es una parda libre.10

José Antonio Muchuli Hernández se unió a Clara María Maceo (o Macedo) y suponemos que llevaban juntos muchos años, porque hallamos otro hijo de la parda nacido en 1801, con el nombre de Justo Antonio.11 Marcos les nació siete años después. José confiesa haber estado de soldado en el servicio de milicias, sujeto al fuero criminal, por más de treinta y seis años, es decir desde los finales del siglo XVIII.12

José Antonio Muchuli, su hermano Esteban y don Francisco Bucarely —casado con Josefa Hernández, quien bien pudo ser hermana de Teresa— comparecieron asociados ante el párroco de la iglesia de Santo Tomás para el juramento que autorizaba el matrimonio de los esclavos José Caridad y María Concepción en 1804, ambos propiedad de Esteban.13

Última actualización el Lunes, 22 de Octubre de 2007 14:54
 
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