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CULTURA MARGINAL EN EL CONTEXTO CUBANO ACTUAL. REFLEXIONES PDF Imprimir E-mail
Escrito por Ruth Magalys Wilson Ferrer   
Viernes, 01 de Junio de 2007 10:35

 La marginalidad, como fenómeno histórico-social presente en el contexto cubano, se revela desde diversas y complejas aristas enmarcadas en lo histórico, lo psicológico y lo sociológico y en el entretejido de éstos. Cada uno de ellos nos puede llevar a un debate que abarca con mayor amplitud la verdad de lo marginal, fundamentalmente en la cultura; su verdadera esencia, los factores económico-sociales que la propiciaron, dejando en este caso los aportes de la herencia cultural africana a la conformación de nuestra Identidad Nacional en el centro del problema como principal causal del mismo. Es importante propiciar el análisis de los elementos que dieron origen a estas concepciones, partiendo del proceso histórico-social que constituyó la colonización del continente americano, la cual durante cuatro siglos cambió casi totalmente el paisaje americano.

 La marginalidad, como fenómeno histórico-social presente en el contexto cubano, se revela desde diversas y complejas aristas enmarcadas en lo histórico, lo psicológico y lo sociológico y en el entretejido de éstos. Cada uno de ellos nos puede llevar a un debate que abarca con mayor amplitud la verdad de lo marginal, fundamentalmente en la cultura; su verdadera esencia, los factores económico-sociales que la propiciaron, dejando en este caso los aportes de la herencia cultural africana a la conformación de nuestra Identidad Nacional en el centro del problema como principal causal del mismo. Es importante propiciar el análisis de los elementos que dieron origen a estas concepciones, partiendo del proceso histórico-social que constituyó la colonización del continente americano, la cual durante cuatro siglos cambió casi totalmente el paisaje americano.

En Cuba, el proceso de aniquilamiento de los aborígenes cubanos y el posterior comercio humano con los hombres del Africa Subsaharana en carácter de esclavos, dieron inicio al cambio en América y en especial en Cuba. La esclavitud, como eje principal de todos los procesos posteriores a su instauración en nuestro país , dejó una suerte de maldición y en la gestación de nuestra Identidad nacional devino el “veneno” que emponzoñara las mentes de los nacidos en esta tierra y que fueron protagonistas principales de los sucesivos acontecimientos históricos, económicos y sociales que se  dieron en Cuba, en el largo período que abarcó la colonización española y luego la República, convertida en necolonia por los patitos ancestrales del Imperio del Norte.

El carácter convulso de las revoluciones en general y en particular la cubana, en su última etapa deja huellas, grietas que han devenido en problemas todavía a solucionar y que en los momentos actuales se vuelve una necesidad imperiosa la atención a los mismos.Del colonialismo español heredamos un racismo inveterado, una terca repulsa a “lo negro”, centrada en el ser humano de aquellas tierras y posteriormente a los que heredaron de forma ostensible los rasgos que los identifican más directamente con sus ancestros africanos. Así comenzó y ha seguido hasta nuestros días la apreciación de “lo marginal” relacionado con el color de la piel y no como consecuencia de los devastadores y traumáticos procesos en que se desarrolló y consolidó nuestra Identidad Nacional. Es un problema latente que ha renacido a partir de las nuevas condiciones económicas por las que transita nuestro proyecto social que no ha logrado subvertir en su totalidad un cambio en el pensamiento y acción, con respecto a los humanos de apariencia negra.

Al adentrarnos en estas reflexiones nos preguntamos: ¿Qué es lo marginal? Ello se expresa en tanto situación de aislamiento y exclusión de un individuo o grupo de individuos en un sistema social y que no participan ni gozan de los privilegios de los demás miembros de la sociedad.

Si nos atenemos estrictamente a este concepto, podría decirse que en Cuba tal fenómeno no existe. La revolución, desde 1959 “barrió” con todo tipo de exclusión social sobre cualquier persona pero los llamados “negros” no han dejado de sufrir de cierta forma esa exclusión social a la que hacemos referencia.

Ya en muchos foros científicos se ha planteado este problema mas la realidad no refleja aún una profunda y verdadera intención hacia su total eliminación, justificándose esta situación en razón de los cinco siglos de colonización española, donde también hubo una “mala vida blanca”; pero a la que nunca se ha visto como una de las primeras causas de la “mala vida del negro” en Cuba, en tanto grupo esclavizado, distorsionado en su esencia como humano.

Los prejuicios raciales y la mirada marginalizadora con respecto al negro son una de las secuelas de este proceso que ha llegado hasta nuestros días, tomando en cuenta “desde lejos” la ascendencia cultural africana y su rol en la conformación de la Identidad Nacional del pueblo cubano.

Estimamos que esta situación no deberá  justificarse a partir de los logros alcanzados en 47 años de revolución. Es preciso pues, dar una lectura correcta a la historia de los procesos que accionaron en dicha conformación. La cultura cubana es síntesis única, unitaria y armónica; es una cultura que se da como de resistencia; una cultura de libertad y de independencia. Con real supeditación individual al conjunto; de dignidad, de decoro; en fin, de plenitud de ideas y emociones.

Contra sí atenta todo aquel que pretende ver la “marginalidad” como propiedad de un grupo portador de valores culturales y en nuestro caso se pone el énfasis en los aportes africanos a la conformación de nuestra Identidad Nacional.  Como diría el destacado investigador Joel James “la colonia que llevamos cada uno de nosotros metida dentro de los huesos” y a la cual hay que combatir sin ningún tipo de concesiones.
Los cubanos somos poseedores de una vocación humanista a nivel nacional e internacional que salva al hombre frente a cualquier atropello. Siendo así, es cuestionable que persista aún en el ámbito sociocultural cubano la idea de “marginalidad” con respecto a algunos de los elementos culturales conformadores de nuestra Identidad Nacional. En su ensayo “Alcance de la cubanía”, Joel James expresó:

“El enfrentamiento a las deformaciones instauradas desde nuestros origenes es un acto supremo de cultura que – como todos los de su rango – requiere un conocimiento sobre nosotros mismos de equivalente calado, de persecución de las huellas de las deformaciones en nosotros – entiéndase bien, aquellos factores que hacen que, sin advertirlo, generemos las torceduras iniciales impuestas, para poder erradicarlas en uno y otro y, con ello, situarnos en posiciones adecuadas para un replanteamiento del combate a otra escala con iguales fines.”

Hágase pues la reflexión necesaria. Confiemos en que se imponga el espíritu de la sensatez, del raciocinio; que se destaque el valor del amor por encima de cualquier antinomia que puede minar nuestro auténtico ser. Hagamos real la conciencia de grupo humano a partir de motivaciones valederas y jerarquizadoras de conductas humanistas de cada uno de sus miembros; del deseo voluntario y la necesidad de existencia del conjunto como referencia de  aceptable espontaneidad. Ello se hace válido para todo el contexto humano. Así sea.

Última actualización el Viernes, 01 de Junio de 2007 12:14
 

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