|
Olga
Portuondo |
|
|
Nació
en Camagüey, Cuba, en el año 1944.
Doctora en Ciencias Históricas de la Universidad
de La Habana. Ha dedicado su vida a la investigaci6n
histórica, en particular a la de la antigua jurisdicci6n
de Santiago de Cuba, durante el período colonial
de 1700-1868. Parte importante de su quehacer como historiadora,
la tiene tambien el estudio del proceso de formación
de la nacionalidad cubana; temas acerca de los cuales
tiene numerosas publicaciones en Cuba y en el extranjero.
La Editorial Oriente ha publicado sus libros El Colegio
Seminario San Basilio Magno(2000, en co-autoría
con Juan Rovira S.J.) y La Virgen de la Caridad
del Cobre: símbolo de cubanía ( 2001).
Es profesora titular de la Universidad de Oriente e
investigadora de la Academia de Ciencias de Cuba.Posee
la Distinción por la Cultura Nacional y ha obtenido
en varias ocasiones el Premio Anual al Mérito
Científico. Es la Historiadora de la Ciudad de
Santiago de Cuba. |
OTROS
COLUMNISTAS |
Lil
Rodríguez
Luis
Acosta Brehal
Teresa
Melo |
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
| |
|
|
Ascendencia
paterna de Antonio Maceo
(Este artículo fue publicado originalmente
en el No. 35 de la Revista Del Caribe)
Mucho se ha debatido en torno al padre de Antonio Maceo,
en particular desde que, en esta misma revista Del Caribe,
publicamos el artículo “El padre de Antonio
Maceo: ¿venezolano?”, posteriormente ampliamos
la información en el libro Visión múltiple
de Antonio Maceo del que fui coordinadora, autora del
trabajo “El santiaguero, Marcos Maceo” y coautora
de “Ascensio Asencio, un padrino común”.1
Consideramos concluyente la partida de bautismo de Marcos
Maceo que aparece en la iglesia de Santo Tomás
y en la que se halla inscrito como hijo natural de Clara
María Maceo en mayo de 1808.
Según las reglas de la colonia, la madre soltera
inscribía al niño con su apellido, de manera
que era de todo punto imposible conocer el nombre del
padre de Marcos, abuelo paterno de Antonio Maceo, a menos
que él mismo declarara su paternidad, mediante
documento, porque las leyes impedían que bautizara
con su apellido al hijo natural o extramatrimonial, aunque
este fuera concebido entre personas del mismo estamento.
Muchas veces dos personas de una misma etnia no contraían
nupcias por ser de diferente clase social o, simplemente,
porque no tenían recursos para los gastos que ello
acarreaba.
Respecto a la identidad de Marcos Maceo, habían
quedado algunos puntos oscuros tales como: el enigma de
quién era su padre, cómo había adquirido
el conocimiento de las armas, o si tuvo alguna participación
antes de 1868 en el bregar político de Santiago
de Cuba.
LA FAMILIA MUCHULI-HERNÁNDEZ
Habíamos perdido toda esperanza de despejar estas
incógnitas, cuando en nuestra visita al Archivo
General de Indias, entre septiembre y octubre del 2000,
mientras revisábamos una documentación militar
para el estudio del levantamiento constitucional de Manuel
Lorenzo en Santiago de Cuba de 1836, tropezamos con un
expediente que por fuera decía: Marcos Macedo.
Cual no sería nuestra alegría al leer dichos
documentos, pues comprobamos que había una carta
en la que se solicitaba el licenciamiento de Marcos como
soldado del cuerpo al que pertenecía y que firmaba
su padre, José Muchuli. Escribía argumentando
la edad y la necesidad de ayuda que su hijo podía
darle. Nuestro hallazgo era justamente aquel documento
excepcional, que nunca buscamos, porque suponíamos
imposible que existiera.
Por su importancia, lo reproducimos íntegramente:
Excelentísimo Señor Capitán General
Jose Muchuli soldado retirado de Milicias, con el fuero
criminal, a V.E. con el mas profundo respeto expone:
Que al fin del mes de Julio del año de 1834 ocurrido
a V.E. manifestándole haber servido á
S.M. el espacio de mas de treinta y seis años;
hallándose en el día en una avanzada edad
sin otro apoyo ni auxilio que su trabajo personal, y
no pudiendo ya verificarlo por su decadencia, se halla
en el preciso caso de manifestar a V.E., que en el año
de 1826 sentó plaza en el Batallón Infantería
Provisional que guarnece esta Plaza, su hijo llamado
Marcos Macedo que se halla en el día de soldado
en la Compañía de Granaderos por el tiempo
de ocho años, los que cumplió el día
veinte y dos de Diciembre: del año de 834 pasado,
con toda la honradez y delicadeza que le es compatible
a un vasallo fiel, y que sirve en la honrosa carrera
de las armas que tanto le caracterizan, pues no ha dado
lugar a la menor nota; estas razones Excelentísimo
Señor de hallarse cumplido mi citado hijo, y
los achaques de una edad avanzada como la que padezco,
le hacen elevar sus clamores a el benigno corazón
de V.E., para que se sirva mandar se le expida su licencia
absoluta a su citado hijo Marcos, a fin de que acompañándolo,
pueda lograr tener a su lado quien le ayude en los últimos
restos de sus días. Por tanto.
A V.E. rendidamente suplico que por un rasgo de la benignidad
de su corazón se sirva acceder a su solicitud,
por ser gracia que no duda alcanzar de la justicia que
V.E. tan acertadamente distribuye a sus súbditos.
Cuba y Noviembre 26 de 1835
Excelentísimo Señor.
José Muchuli
A nuestro regreso, iniciamos la búsqueda entre
los protocolos notariales de Santiago de Cuba de José
Muchuli (o Muchuly), que entonces ya sabíamos abuelo
paterno de Antonio Maceo, encontramos tres asientos en
los protocolos.2 Después, seguimos trabajando en
las iglesias de Santo Tomás, en la Catedral, y
en el propio Archivo Histórico Provincial de esta
ciudad.
Las pesquisas han arrojado claridad meridiana respecto
a la ascendencia paterna de Antonio Maceo en territorio
de la isla de Cuba. Los bisabuelos de Antonio Maceo eran
Miguel Muchuli3 nacido en Valencia, España, casado
con la parda libre Teresa Hernández, tuvieron cuatro
hijos: Esteban, José Antonio, María Dolores
y Olaya. Es muy probable que el matrimonio se haya efectuado
fuera de Santiago de Cuba a finales de los años
de la década de 1760, el nacimiento de sus hijos
debió producirse entre esta y la siguiente década.
Miguel Muchuli en su testamento de 18024 se toma extraordinario
cuidado al insistir en el carácter legítimo
de su matrimonio, como también el legítimo
nacimiento de sus hijos. Y es porque se trata de un matrimonio
entre personas de diferente origen étnico. Hasta
la medianía del siglo XVIII, sabemos que estos
enlaces eran frecuentes y admitidos por la Iglesia, sin
grandes reparos. A comienzos del siglo XIX, ya eran tratados
de excepción y, por lo general, considerados totalmente
ilegales; de tal manera que, hasta los sacerdotes que
los favorecían podían ser penados. En la
colonia, las leyes metropolitanas prohibían expresamente
estas uniones.
El otorgante —es probable que pidiera dispensa—
aseguraba no haber aportado nada absolutamente, tampoco
su esposa Teresa, al casamiento. Durante el matrimonio
adquirió el colgadizo en que vivía con el
solar5 y cuatro esclavas: María del Carmen con
dos hijas (María Vicenta y Juana Antonia) y Juana
Bautista (pudo tener alrededor de unos 13 años).
Dice poseer una estancia en tierras del tesorero administrador
de la Real Hacienda, don Francisco Salazar al que pagaba
cinco pesos anuales de arrendamiento. El tronco originario
de la familia Muchuli en Cuba era pues, un dependiente
o agregado que tal vez llegó a sus costas como
soldado o de marinero en alguna embarcación, y
se quedó. Parece saber escribir y leer, al menos
firma su testamento. Era un hombre piadoso y pide ser
enterrado con cruz alta en la Catedral. Deducimos inteligencia
en la manera que redactó el legado, para evitar
que los cortos bienes de la familia se agotaran en pleitos
y demandas legales, pide reparto extrajudicial y nombra
contadores a don Miguel Giró y don Francisco Antonio
Romero, este último esposo de su hija María
Dolores.6 Olaya se casó, años después
que su hermana, con don Diego Barata Hernández.7
De albaceas testamentarios, Miguel dejó a su esposa
y a su hijo mayor Esteban, en tanto alega minoría
de 25 años de José Antonio para mantenerlo
bajo la tutela de su madre. Si sus dos hermanas se habían
casado con blancos, Esteban también se casó
con una mujer blanca, doña Mónica Bernal.
Heredó de sus padres, en particular, el colgadizo
de la calle de San Isidro (luego San Germán, No.
94)8 y la estancia arrendada de Zacatecas,9 las esclavas
parece que quedaron como legado de la madre.
A pesar de los esfuerzos para que su progenie ascendiera
en la escala de valores estamentales, Miguel Muchuli no
logró los mejores resultados. Apenas un año
después de su deceso, en el documento en que la
esposa, Teresa Hernández, la bisabuela de Antonio
Maceo, da libertad, para cuando se produjera su fallecimiento,
a la negrita de cuatro años María Vicenta,
nacida en su casa, no se menciona su viudez, pero se subraya
que es una parda libre.10
José Antonio Muchuli Hernández se unió
a Clara María Maceo (o Macedo) y suponemos que
llevaban juntos muchos años, porque hallamos otro
hijo de la parda nacido en 1801, con el nombre de Justo
Antonio.11 Marcos les nació siete años después.
José confiesa haber estado de soldado en el servicio
de milicias, sujeto al fuero criminal, por más
de treinta y seis años, es decir desde los finales
del siglo XVIII.12
José Antonio Muchuli, su hermano Esteban y don
Francisco Bucarely —casado con Josefa Hernández,
quien bien pudo ser hermana de Teresa— comparecieron
asociados ante el párroco de la iglesia de Santo
Tomás para el juramento que autorizaba el matrimonio
de los esclavos José Caridad y María Concepción
en 1804, ambos propiedad de Esteban.13
Parte II,
Parte III,
Notas
|