Che:
rimas del alma
La vida puede ser transformada en un poema y cada quien
puede escribir la suya con el tipo de rima que prefiera.
Pero también es pertinente señalar que hay
quien es realmente un poema y lo transforma en vida. Ernesto
Guevara es un ejemplo.
Hubiera
cumplido 78 años de vida, este 14 de junio, es
decir 78 años de un poema premiado, a punta de
intensidades y convicciones por la historia que escriben
los pueblos.
Con
un padre convencido de la dignidad que implica vivir y
una madre excepcional que casi se hace monja y que por
amor y creencias dejó su comodidad para vivir la
aventura enamorada de transformarse en luchadora, habría
que sumar la geografía que le tocó vivir
en Misiones y Alta Gracia, en su tierra natal, la de la
Argenta inteligente, para ratificar que Ernesto Guevara
de la Serna siempre vivió como pensó y que
sin conocer los postulados martianos hizo suyo aquél
según el cual "Hacer es la mejor manera de
decir".
Lo
demostró con creces en ese periplo vida que fue
su poema. Estas líneas para el cumpleañero
sólo intentan la valoración que el mundo
de la música popular atesora para el jinete de
aquel mulo llamado Martín Fierro en la Sierra Maestra,
para el visionario comunicador que fundó un periódico
y una radio, como herramientas fundamentales (comprobaría)
del triunfo de su causa, para aquél que esgrimió
pensar con la cabeza fría y el corazón ardiendo.
Es decir, para el simplemente Che, hombre.
Rima
del alma
¿Qué
es lo que permite que Ernesto Guevara sea uno de los hombres
al que más se han compuesto temas en América
Latina? Y qué es lo que permite que esos temas
sean textos cargados de gratitud, sin reclamos, con aceptación
y fraternidad de amigo?
¿Acaso
la ternura? ¿acaso la verticalidad de las convicciones?
¿acaso las ideas? ¿acaso la figura emblemática
de un soñador joven y armado?. Lo cierto es que
los temas recopilados que tienen al Che como motivo son
ellos mismos un motivo de estudio. Sus creadores calzan
los puntos de la devoción masiva y muchos de estos
músicos poetas son casi mitos... e hitos del repertorio
de la canción de conciencia del planeta.
Víctor
Jara, por ejemplo, en la "Zamba del Che" plasma
la primera aureola: "San Ernesto de La Higuera te
llaman los campesinos"... así como Carlos
Puebla plasmó antes la primera verdad: "Aprendimos
a quererte desde la histórica altura/ donde el
sol de tu bravura le puso cerco a la muerte". Posteriormente
el mismo Puebla volvería a componer, esta vez en
imperativo: "Que calle un momento el son, que enmudezcan
las guitarras en tributo de silencio por Che Guevara".
Pablo
Milanés compuso uno de los más sentidos
temas en memoria de Guevara: en "Si el poeta eres
tú" desgrana el sentimiento colectivo por
el Che: "El que se ha sembrado estrellas en mil noches
de lluvias coloridas eres tú/ que tengo yo que
darte comandante/ que no sea cambiar mi guitarra por tu
suerte". En el Sur del continente Anibal Zampayo
escribió en primera persona desde uno de los nombres
de batalla del Guerrillero Heroico, para que Mercedes
Sosa hiciera después un monumento vocal de proporciones
eternas: "Yo soy Ramón, aquél, la luz
del oprimido. La carne, sangre y piel del hombre redimido...
Detrás de la muerte yo soy Ramón, la victoria
final".
Y
por supuesto que Venezuela hizo su aporte bonito, como
la patria soñada, en la inmensa ternura hecha voz,
de Alí Primera: en "Hace mil hombres"
cantó: "Tus manos, tus manos Che, tus manos
llenas de fe, llenas de fe en la victoria" como ya
había cantado: "Comandante Che te mataron/
pero en nosotros dejaron para siempre tu memoria, plasmada
en moldes de gloria".
Silvio
y Feliú
Una
noche de 1988 vimos el punto que era Silvio Rodríguez,
atrapando las gargantas de más de un millón
de personas: "La era está pariendo un corazón/
no puede más, se muere de dolor/ y hay que acudir
corriendo, pues se cae el porvenir" Era el cumpleaños
número 60 del Che y Silvio lo evocaba, en concierto
con su guitarra en esa noche habanera. "La era está
pariendo un corazón" la había compuesto
en homenaje al Che; y tal vez sea Silvio Rodríguez
quien más le haya cantado.
Otros
temas de Silvio para el Che Guevara son: "América,
te hablo de Ernesto", "Fusil contra fusil"
(el silencio en la noche va presagiando el adiós),
y uno más bien reciente, decantado y fundamental:
"Hombre": "Hombre, hombre y amigo,/ aún
queda para estar contigo,/ hombre, hombre sin templo,/
desciende a mi ciudad tu ejemplo". Y en este tema
Silvio empalma con el más intenso, compuesto por
Vicente Feliú, quien hizo un álbum de antología:
"Guevarianas".
Feliú
en "Una canción necesaria" deja una sentencia
eterna que conviene, hoy más que nunca, no olvidar:
"Y se abre tu memoria a todo aquel que renace, pero
nunca falta alguien que te alce en un altar y haga leyenda
tu imagen formadora, y haga imposible el sueño
de alcanzarte, y aprenda alguna de tus frases de memoria
para decir: "ser como él", sin conocerte.
Y lo pregone sin pudor, sin sueño, sin amor, sin
fe. Y pierdan tus palabras sentido de respeto hacia el
hombre que nace cubierto de tu flor. Algún poeta
dijo, y sería lo más justo, desde hoy nuestro
deber es defenderte de ser Dios"
Donde
el amor se transforma en precepto es imposible el engaño,
y es imposible el olvido. En el amor activo y transformador
de los pueblos habita el Che. Y el poeta era él.