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En
busca de la verdad van todos los que la anhelan
-A ellos
que asaltaron el Moncada
Por Elvira
Orozco Vital
A
lo largo y ancho de la Carretera de Siboney, en Santiago de Cuba, varios
monumentos recuerdan a los que querían que el Apóstol de
la Independencia de Cuba: José Martí, no muriera, en el
año del Centenario de su natalicio.
Ellos tenían la misión de asaltar el otrora Cuartel Moncada.
Fue todo un símbolo de aquellos jóvenes que prefirieron
morir antes que vivir en afrentas.
Un grupo se detiene a observar como, escoltado por dos hermosas Palmas
,un obelisco se yergue. A relieve, su nombre cincelado en bronce cobra
vida en la memoria:
Mario,
médico!
Quienes se
detienen a mirar pueden ser turistas, jóvenes, combatientes de
la Revolución, gente de pueblo, en tránsito hacia la Granjita
Siboney.
Allí se rinde póstumo homenaje a Mario Muñoz Monroy,
el médico de Colón, participante de aquella gesta heroica,
del 26 de Julio de 1953 que inscribiría su nombre en el Pabellón
de los Héroes de la Patria.
Todo el que por allí pasa -a pie, en ómnibus, en automóvil
, los pioneros que llevan adelante esta acampada que me inspira, quieren,
saber de él.
Mario Muñoz , nació el 26 de julio del año 1912 y
pese a la extracción campesina de sus padres, pudo realizar los
estudios de bachillerato en La Habana, y luego los de Medicina, donde
se graduó en 1941.
En el Partido Ortodoxo, donde militó, pudo establecer relaciones
con Fidel Castro, durante la Campaña Presidencial de Eduardo Chibás,
La casa y consultorio del joven médico, sita en Diago Número
74, Colón, fue lugar frecuentado por la juventud revolucionaria.
Su misión: atender a los heridos del asalto. El doctor Mario Muñoz
fue quien, apoyando la petición de las compañeras Melba
Hernández y Haydée Santamaría - deseosas ellas de
participar en la acción - expresó al máximo líder
del movimiento:
"Yo voy para el Saturnino Lora, allí está Abel, ellas
pueden ir como enfermeras, yo me responsabilizo con esta situación.
El 26 de
julio de 1953, - día en que cumplía 41 años - es
asesinado Mario Muñoz Monroy, junto a muchos otros combatientes
que se habían refugiado en el Hospital Civil de Santiago de Cuba.
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