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 Entrevistó: Janis Ametller
Frómeta.
Orlando Vergés recientemente llegó de un hermoso viaje por
su otra casa y digo esto, porque una casa es aquel lugar donde uno
es esperado, y tanto Olinda como Recife, ciudades del Estado de
Pernambuco en Brasil, se brindaron como tronos a quien llevaba
consigo el ladrillo de su hogar santiaguero para decir a tono: “así
es mi casa, ahí la tienen”
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"quien no espera lo
inesperado, nunca lo encontrará" Heráclito
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“Bienvenido a la Capital del Frevo”
Ese fue el primer recibimiento en el aeropuerto: una
expresión cultural en medio de tanta modernidad. Impresa en un cartel
me invitaba a una ciudad plena de contrastes. Quedé sorprendido.
Nilton me esperaba absolutamente convencido de que mi visita sería
una experiencia inolvidable. Días después, ya inmersos en la fiesta
de vida que es el Carnaval de Recife y Olinda, entre el
maracatu (agrupación folclórica),
la cuadrilha, la ciranda y el fandango
(danzas y ritmos del folclore pernambucano) pude afirmar: Definitivamente estoy en la Capital del Frevo.
“Pernambuco levanta la bandera de la diversidad cultural
en todo Brasil”
Es nuestra frase, la construimos conversando con gente de
allí y con gente de Río, Bahía, Sao Paolo. Todos reconocen el
significado de la cultura pernambucana, totalmente imbuidos en sus
patrones culturales, sin mediar credos, razas, clases, ni viejos
estigmas. En ello van elementos específicos, como por ejemplo la
misma formación del Estado. Pernambuco se constituyó absorbiendo una
gama de tradiciones oriundas del elemento negro, del indio y del
europeo que se mezclaron dando origen a la cultura local. Tiene una
naturaleza privilegiada en relación con Europa, nace a orillas del
Atlántico, al nordeste de Brasil, por lo cual es una puerta del
turismo y como también afirmamos: es una entrada del Caribe para
todo Brasil. Existe un profundo nacionalismo desde el realce de lo
local. Probablemente su Carnaval, a diferencia de los carnavales de
Río de Janeiro o Bahía; sea el único carnaval de calle y realmente
popular en todo el país.
“Recife: Capital de la
Multiculturalidad”
Muchos la llaman La Venecia de Brasil por los
canales y los puentes que la cruzan de un extremo a otro, sobre el
río Beberibe y Capibaribe; sin embargo, todo el estado de
Pernambuco, estrecho y alargado, se resume en Recife. Allí todo
tiene lugar. Presencié en vivo y por vez primera una rueda de Samba
y era el único extranjero presente, reunidos 12 compositores del
género alrededor de una mesa y como condición indispensable tienen
que tener al menos más de cinco composiciones cada uno; allí conocí
a una mujer llamada Selma Santos, conocida también como Selma do
Samba, con más de 400 composiciones. El atractivo sonido del tambor
Cuica, que tiene la peculiaridad de tocarse por
dentro, posiblemente tenga que ver con el tambor Kinfuiti africano.
Los instrumentos introducidos por los esclavos revelan la
fuerte presencia africana, sobre todo de origen Nagó. Cuando me
trasladé a la zona rural para apreciar las particularidades del
Maracatu Rural encuentro el tambor Puerca, más pequeño, tocado
igualmente por dentro. Es indefinible todo lo que puedo contarte.
Aquella tarde me acompañaba Climerio de Olivera, un joven
investigador que escribiera un libro magnífico sobre esta tradición
y que sueña con regalárselo a Fidel Castro.
La noche de los Tambores Silenciosos, la ceremonia religiosa
más tradicional que tiene lugar en Recife, durante el Carnaval,
realizada por Los Maracatus me envolvió en un halo de
misterio y emoción del cual todavía no creo haber despertado; pero
también me sucedió a mi paso por la Favela Ilha de Deu, a la que
llegamos sin ser conducidos por nadie, protegidos a saber por cuales
misterios de los dioses míos o de ellos y de donde salimos
acompañados por Erson Flay y su gente; negro, alto, joven y
líder comunitario que lloraba cuando comparaba su realidad con la
nuestra. También sentí emoción cuando intenté desentrañar la
mirada profunda de Raminho y en las revelaciones que tuve durante el
sueño mientras Ifate Nuké, esclava nigeriana que fundó el Terreiro
más antiguo de Pernambuco me mostraba el profundo secreto de
esta tierra maravillosa y única.
“Olinda, primera capital brasileña de la
cultura”
“¡O’ linda!! Como dijera su intrépido
descubridor. A solo 7 Km. de Recife, colonial y altiva en su
arquitectura abigarrada. Sus estrechas laderas en plena fiesta se
abarrotan de gente que baila y grita al sonido de las bandas de
frevo y los maracatus (danzas folclóricas típicas). Blocos de troça y pintorescos
muñecos gigantes que hasta imitan el rostro de su prefecta Luciana
Santos, participan y están todo el día sacudiendo corazones. De allí
es Beth de Ochún, directora de un grupo de Coco,
promotora comunitaria que recuerdo, con su gente y con el
compositor y cantante Erasto Vasconcelos, con quien pasé mi última
noche de fiesta en Olinda; curioso, Erasto fue el primer artista que
conocí cuando llegué.
Así es Olinda, una ventana para la cultura popular. El
carnaval más popular de todo Brasil retumba sobre sus siete
colinas y todo el mundo anda disfrazado (fantaseado), como uno de
sus rasgos distintivos. Es una forma de transgresión ¿sabes? En el
vestuario están los colores de la bandera brasileña como un orgullo,
reflejando lo nacional. Una ciudad declarada, además Patrimonio de
la Humanidad por la UNESCO, en 1982.
“La noche de los tambores silenciosos: Un acto de fe
irrepetible”
12 de la noche. Todas las luces apagadas por un momento en
una ciudad de 217 Km2. Una sola voz. Un solo coro. Seguido el toque
de tambores. Brazos que se alzan al unísono al momento de la
invocación. Se pide a los muertos por la vida, por la paz y por los
sueños en lengua Yoruba. Se pide antes de los días del Carnaval por
la protección misma durante el Carnaval. Raminho oficia la
ceremonia. El rito es ofrenda. Hay frenesí. Hay emoción. Hay
conjuro. Se me eriza la piel. Tengo la sensación de estar en Cuba en
medio de una ceremonia de santería. Soy el extranjero en medio de
religiosos y oficiantes más gozo el privilegio de estar entre ellos,
mi compañero de campaña está junto a mí y como me conoce solo
alcanza a repetir mi nombre. Doy gracias por ello y vuelvo a
encontrar puntos de contactos afines a los cultos cubanos; que
viniera de Afro descendientes es un buen referente. Salgo de mí para
entrar en mí. No se como explicarlo, sencillamente, era la Noche
de los Tambores Silenciosos.
“Con mi tambor a cuesta por todo Recife”
Hasta el día de la ceremonia que les acabo de contar en la
que apareció Raminho de Ochosi. Me lo presentaron esa noche mágica y
ahí mismo Nilton y yo llegamos a la certera conclusión de que ese
era el hombre a recibir mi tambor Bocú, que viajaba desde Santiago
de Cuba buscando a su nuevo dueño e iba por todos los sitios
visitados. Recuerdo los 6 Km. de los 15 que recorre el Gallo de la
Madrugada en su trayecto por las calles de Recife durante el
Carnaval, y el tambor conmigo durante tres horas atravesando
multitudes disfrazadas, que tiraban agua, cerveza y se reía
sobremanera. Recuerdo cuando nos paramos frente al prefecto de
Recife Joao Paolo en pleno acto de inauguración del Carnaval,
él disfrazado de Santo Patrón de la Ciudad, a mí me parecía que
estaba viendo a nuestro Santiago Apóstol y también recuerdo cuando
nos paramos frente al líder del Maracatu Estrella
Brillante, expresión de resistencia y del
sentimiento de los Afro descendientes brasileños. Todavía no
estábamos frente a Raminho y cuando ese momento llegó ya el Tambor
Bocú sonaba por sí solo.
Emoción infinita de estar entre sus manos es lo que puedo
entender.
Al otro día visitamos su Terreiro y vi mi pequeño y añoso
Bocú junto a los tambores (Attabales) de
Raminho. Ese mismo día iban a ser tocados por su Afoxé en algún
sitio de Olinda, durante la fiesta.
“Los Afoxé: Una expresión festiva de la religiosidad
popular de los pernambucanos”
Otra expresión que vincula la religión con el Carnaval. Son
a mí entender, equivalentes al Wemilere y al Bembé cubanos. Como investigador de
la Casa del Caribe, tuve la primicia de participar en una ceremonia
religiosa que se hace unos días antes del Carnaval,
preparatoria de la salida del Afoxé Oyá Alaxé,
liderado por Maria Elena Méndez y Fabio Gómez, su compañero.
A pesar de ser un Afoxé joven tiene un fundamento religioso
y fue una ceremonia dedicada también a los muertos. Allí,
Echú, el Elegguá para nosotros, además de recibir ofrendas, en este caso
sacrificio de animales, recibieron también otros
Egunes, fundamentalmente el Babaloricha, ya
fallecido, Ogún Jobí Nelson Mata Sampaio, quien fuera el centro de
la ceremonia.
Nota de la entrevistadora: el reloj marca las diez de
la mañana y el tiempo ha pasado desapercibido, entre sorbos de café,
publicaciones en portugués, recortes de periódicos y fotografías
regadas por todo el buró de la oficina sigue la charla, que toma
matices tan brillantes y cromáticos como los del Carnaval.
“El Carnaval: Una pasión del
brasileño”
Eso es el carnaval, sin duda alguna. La otra pasión es el
fútbol. En ellas se les va la vida.
Más el carnaval de Recife tiene un carácter popular
indiscutible en relación con los carnavales de Río o Bahía. Es,
sobre todo, la confluencia, el encontronazo de todas las
manifestaciones culturales. Te pongo un ejemplo, el carnaval de
Recife es un carnaval de calle, de multitudes, para estar en
él no hay que pagar, solo cuesta el consumo y sus dimensiones son
sorprendentes. Participaron más de 200 bloques, gremios y orquestas
de Frevo; 22 Naciones de Maracatu, 30 escuelas de Samba y el Gallo
de la Madrugada que es la agrupación carnavalesca más grande del
mundo.
Dedicado a dos compositores de Frevo,
en el concierto inaugural se reunieron 400 batuqueros y 150
músicos de la Orquesta de Viento de Recife. Naná
Vasconcelos, importante percusionista tenía a su cargo la
batuta, mientras en la Plaza Marco Zero repleta, vitoreaba a los
queridos y populares prefectos de Olinda y Recife, que entregaban
simbólicamente la llave de la ciudad como comienzo de la fiesta.
Y aquí contesto otras de tus interrogantes. A través del
carnaval conocí los dos rasgos que más me impresionaron del pueblo
de Pernambuco. La alegría y el sentido de libertad, que a mi juicio
son sentimientos culturales maduros y profundos.
Por el carnaval de Recife derribé 2 grandes mitos: La
violencia y el erotismo desenfadado traducido al desnudo. No
presencié jamás una discusión ni un acto de violencia, tampoco esa
cantidad de mujeres semidesnudas entre decorados y lentejuelas
mistificadas por la cultura occidental.
Vuelvo a repetirte probablemente el único carnaval de calle
y realmente popular en todo Brasil sea el carnaval de Recife-Olinda.
“Cuba y Pernambuco: Puente
cultural insustituible”
Tanto en el plano artístico, como en el destaque de la
gastronomía (salvando nuestra condicionante socio-económica) existen
muchos puntos de contacto y similitudes entre el carnaval como
fiesta popular, entre pernambucanos y santiagueros. Hay mucha tela
por donde cortar, sobre todo en el plano de la cultura popular
tradicional.
En términos de cultura de origen africano, no he visto en
otro lugar nada más parecido a un Cabildo, como los Olugo e
Izuama nuestros que el Maracatu Urbano
de Pernambuco. El Maracatu de Baque
Virado, por ejemplo, que lo mismo en el
origen, la finalidad, la estructura y composición artística
manifiestan puntos de contacto: tienen Rey y Reina; tienen una
muñeca de cera y tela llamada Calunga,
referente al espíritu protector, si hay alguna diferencia es
respecto a los instrumentos musicales.
A mí me resultó muy significativo la ligazón de los jóvenes
con todas las expresiones de la tradición, en especial con las
variantes de la religiosidad popular, donde conviven el
Candomblé (sinónimo de santería para
nosotros), la Umbanda
(espiritismo cruzado) y la Yurema (creencia indígena). Salvo,
si bien en nosotros, todas las expresiones de la religiosidad
popular existen con una marcada definición, en el Candomblé, se
reúnen todas las expresiones religiosas de origen africano llegadas
a Brasil, por lo tanto, las equivalencias con la santería de origen
cubano son relativas.
En el caso de Pernambuco también hay que hablar del Quilombo
de los Palmares como símbolo del cimarronaje mundial y de América
Latina en particular; se sabe que estuvo en algún lugar de este
Estado y Zumbi, su líder, fue delatado, preso y decapitado y su
cabeza exhibida en la Plaza do Carmo, en el centro de Recife, donde
actualmente se erige una escultura en su nombre.
“Lo que queda
por venir”
Hay planes de hacer una película que nos aventuramos en
llamar Pernamcubana porque tanto mis anfitriones como yo nos
sentimos conquistadores de una relación par y donde sentimos esa
unidad equivalente. A ellos no los puedo dejar de mentar: son
Eduardo, Wilson, Edinho, Orthinho, Monica, Barrozo, Xirumba, Xocé,
del equipo de TV Viva del Centro de Cultura “Luiz Freire” y sus
amigos. Talvez no haya suficiente espacio para mencionar a muchos
otros que están en mi corazón. A todos gracias y ya que estamos
intoxicados con la idea de seguir, no me queda más que decir en buen
cubano “pa’lante el carro”.
“Se izan las banderas blancas como sinónimo de despedida
triunfal”
Sí, asimismo. Esa fue mi visita; un choque feroz de buques
que cargan consigo la savia de la cultura y haberlo vivido fue el
triunfo de un anhelo. Cuando partía, minutos antes de coger el
avión, en el mismo aeropuerto de Recife, donde aún pendía el cartel
“Bienvenido a la Capital del Frevo” le dije a mi inseparable
compañero Nilton Pereira: me voy asombrado de todo lo que aquí he
visto; a lo que él inmediatamente añadió: lo mismo me sucedió cuando
estuve en Santiago de Cuba.
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